Además, está cerca de Barcelona y lo hace poca gente, por lo que es perfecto para nuestro cometido de descubrir escenarios nuevos y sensaciones diferentes a los que piensan que estamos locos ;)

El barranco bajaba con el hilo de agua habitual para estas fechas. No hay pozas que cubran más de la cintura (la mayoría por el tobillo), así que no hay que preocuparse por el tema acuático sino de enseñar a rapelar y a disfrutar de los rápeles, todos muy bien excavados.
Esa combinación de pasillos, vegetación, roca de color rojo, pateos y rápeles concatenados deja un barranco medio muy interesante para este tipo de situaciones.
Algunas fotos...


El famoso puente de roca, no he visto nada igual en ningun otro barranco:

Rápel más expuesto:

Y el último largo...

Nos encontramos dentro con nuestro amigo Carlos de Aiguafreda y un compañero, si es que el mundillo barranquista es tan pequeño ;)
Más fotos aquí.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada